La última milla de la ilusión: cuando la logística decide la Navidad
Si el e-commerce es el escenario donde nace la promesa navideña, la última milla es el lugar donde se juzga su veracidad. Ningún algoritmo, campaña o descuento sobrevive a una entrega fallida el 24 de diciembre. En Navidad, la logística deja de ser invisible y se convierte en protagonista. La última milla es el tramo más complejo, caro y emocional de toda la cadena de suministro. Es donde convergen las expectativas del cliente, las limitaciones físicas y la presión del tiempo. Un retraso de horas puede arruinar una celebración. Un paquete perdido no es solo un fallo operativo, es una decepción personal. Desde la economía del comportamiento, esto tiene una explicación clara. El consumidor evalúa la experiencia no de forma racional y ponderada, sino desde el recuerdo final. Kahneman lo describió como la “regla del pico y el final”. En Navidad, el momento de la entrega es ese final. Todo lo anterior —el proceso de compra, el precio, incluso el producto— queda eclipsado ...








